Cada área tiene menús, botones, tableros y herramientas distintas, porque sus preguntas son distintas. Ventas y márgenes se protegen en la pantalla y en los datos: solo Finanzas y el super administrador pueden leerlos.
El sistema calcula todo primero con criterios deterministas. El asistente solo explica, ordena y redacta. Se activa con un botón, nada corre solo, y cada resultado lleva la leyenda “Generado por el asistente — revisa antes de usar”.
El auditor, el SAT, el proveedor o el consejo piden un paquete de información. Hoy se arma exportando de tres o cuatro sistemas, copiando a Excel y enviando por correo o WhatsApp. Un expediente de auditoría puede llevar días de trabajo de una persona calificada que no está analizando nada: solo está ensamblando.
Nadie copia ni pega: el contenido sale de los mismos datos y reglas de InteliOS (sin duplicados, notas de crédito restando, mismo criterio de cuentas e IVA).
Un enlace sin clave es una llave tirada en la calle. La seguridad no depende solo de poner una contraseña: el enlace mismo viaja codificado.
Al vencer, el enlace deja de funcionar sin que nadie tenga que acordarse de cerrarlo. Ya no hay nada que filtrar.
Los tres botones son permisos propios del grupo “Compartir” en Botones y acciones: la empresa decide qué rol puede compartir qué. Cada publicación pasa por una sola ruta revisada en el servidor, que valida permisos antes de generar el enlace.
Ni el sistema contable, ni Excel, ni un ERP resuelven las cuatro cosas a la vez: armar el paquete sin trabajo manual, mostrar solo lo necesario, mantenerlo actualizado y hacer que desaparezca a tiempo.
InteliOS usa el CFDI como evidencia del costo real y lo conecta con todo lo demás. El control de costos se convierte en un proceso continuo de aprendizaje y decisión, aplicable a cualquier industria.
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